Nada es imposible para un corazón dispuesto

Y después de la espera… ¡llegaste!, un niño muy, muy deseado, el mejor regalo que la vida me ha dado, y sí, lo digo siempre y lo repito muchas veces, pero es la verdad y lo que siento, un regalo que por mucho que a veces me quejé no lo cambiaría por nada en el mundo.

Llegaste tranquilo, pausado, sin prisa, con calma,… tal y como tú eres. ¿Para qué correr? ¡Sí tenemos toda la vida! Yo soñaba con tenerte nada más salir pegadito a mí todo el rato, pero una cosa es lo que una piensa y quiere y otra lo que sucede, tú decidiste no respirar bien y te tuvieron que llevar a la incubadora así que te tuve cerca por poquito tiempo, pero el suficiente para saber, que ya eres una parte de mí, que si ya te quería sin verte ahora que ya te había visto te quería con locura.

Aunque tenías los tubitos por la nariz, metido en la incubadora, para mí… eras el niño más bonito del mundo.

Cada época tiene su “intríngulis” cuando eres pequeño porque eres pequeño cuando vas creciendo y te haces adolescente porque eres adolescente, antes no entendías las cosas porque eras pequeño y ahora porque tienes las hormonas revueltas y alteradas, jajaja… el caso es que cada edad tiene sus pros y sus contras pero que juntos intentamos superarlos, entenderlos y caminar de la mano para que cada día dentro de lo que cabe sea un día especial y con algún recuerdo para el futuro, aunque a veces sea difícil, pero… ¿quién dijo que la vida era un camino de rosas? de los errores también se aprende y no pasa nada tropezar dos veces con la misma piedra si al final es para mejorar.

¿Por qué va dedicada a ti? La maratón es como una montaña rusa y precisamente así estamos tú y yo, que a veces no te entiendo, me resulta difícil llegar a ti, a veces pienso que te alejas y sin embargo, sé que te tengo cerca, me defiendo mejor en el mundo de los pequeños por eso soy educadora infantil, los adolescentes, ¡me quedáis grandes! pero bueno… es lo que hay, crecéis y las madres tenemos que pasar por todas las etapas de vuestra vida en los que ambos vamos aprendiendo.

Durante los entrenos no sabía cómo enfocar esos 42 km. dedicados a ti, al final me dije: “voy a correrla pensando en todos los momentos buenos vividos hasta ahora, pero lo voy a hacer a la inversa, es decir, voy a ir retrocediendo en el tiempo porque la maratón va a ser como si volviera a dar a luz. Tú naciste a los 9 meses y la maratón dará su fruto a los 3 meses y cuando entré por el arco de llegada, será como si te hubiera tenido a ti, todo esfuerzo mereció la pena y como siempre tú me ayudarás en los últimos kilómetros junto con papá que estaba a mi lado, nuestro lado, para que todo saliera bien. Los dos conseguiréis con vuestro empujón que consiga cumplir una vez más un sueño hecho realidad.

Le pedí a Elías que cada semana superada, la culminaríamos con una foto juntos y así ha sido. Durante la preparación ha habido de todo… este año hago un pequeño cambio y los días de elíptica hago menos y meto algo de rodaje y parece que funciona, mis rodillas me lo permiten, he tenido liebres de lujo en bici, Elías y Eva, para mi segunda tirada larga en las Vías Verdes, he tenido viernes mosqueteros inolvidables con mis “Mosqueteras”, sorpresa de una familia maravillosa por mi cumpleaños, la semana quinta… es una semana dura para Elías y para mí, pero… ¡La superamos!, la sexta y séptima… son duras con alguna molestia del tibial que me hace bajar kilómetros semanales, he celebrado nuestro 19º aniversario de boda con la misma ilusión y ritual de siempre y culminamos Marta y yo una de las tiradas más duras, luchamos contra el viento de las Vías Verdes, hemos celebrado el cumpleaños de Elías por dos veces. Vuelvo a ver la luz en la semana ocho con la tirada de los 30km. todo vuelve a la normalidad y Raúl comparte conmigo el gran momento. Y las semanas van pasando empezando y acabando siempre con una sonrisa. La semana nueve es mágica y nunca mejor dicho porque vamos a ver al Mago Pop, tres semanas por delante, estamos en la recta final de la preparación y eso la mente y el cuerpo lo saben, ¡Ya está chupado!.

No puedo olvidarme de toda la familia Zancadas, de sus ánimos, de sus palabras, de sus gestos,… habéis hecho que la preparación en el Bella sea estupenda, maravillosa,… habéis conseguido que incluso entrenando sola, no este sola, y por supuesto a mis “Mosqueteros” que me hicieron llorar con el video, son… ¡Estupendos!. La preparación con Marta aunque a distintos ritmos ha sido alucinante, verla compartiendo conmigo el mismo objetivo ha sido un plus extra en cada entreno, gracias por los momentos vividos juntas.

La noche anterior, había terminado parte del libro que he estado escribiendo a Elías para que le quede de recuerdo, nos quede de recuerdo a los dos, después de preparar todo y ya antes de irnos a dormir, le pedí que lo leyera, que era muy importante para mí, quería que supiera todo lo que le había dedicado, todas las fotos que habíamos vivido juntos y… con un nudo en la garganta y con la voz temblorosa le dije: “Elías por favor me gustaría que lo leyeras, tú me darás las fuerzas necesarias para correr mañana”. Lo que sucedió después de leerlo Elías, es lo mismo que sucedió cuando lo leyó Raúl, que me lo quedo en mi recuerdo y en mi memoria porque es imposible describir todos los sentimientos que se acumularon.

¡Llega el día esperado! Llegamos al guardarropa y allí, me cambio de zapatillas, me pongo las Nike, parezco una profesional, y antes de salir a mi cajón, me abrazo a Elías como si fuera a perderle, le doy un montón de besos y le digo un par de veces “te quiero” con los ojos llenos de lágrimas, estoy un poco nerviosa, tengo frío y estoy un poco cagada. Me dirijo a la salida y como ya soy “perra vieja” voy haciéndome hueco entre las personas hasta que me pongo casi cerca del arco de salida, estoy prácticamente de las primeras, me quito la bolsa de basura, la camiseta para tirar, me pongo la música, preparo el reloj y… ya solo queda esperar el pistoletazo de salida. Suena la canción de Nino Bravo “Libre”, la gente empieza a correr los nervios están a flor de piel, mis pies pisan la línea de salida, le doy al botón, ¡acaba de empezar mi aventura! ahora ya sí que no hay vuelta atrás, solo 42 km por delante para acabarla cumpliendo o no cumpliendo el objetivo marcado, 42 km para disfrutar o por lo menos intentarlo, 42 km con sus pros y sus contras, 42 km para pensar en todos los buenos momentos vividos hasta ahora, 42 km pensando en él, en Elías, en mogollón de las cosas que hemos vivido juntos e imaginando las cosas que viviremos.

Los kilómetros van cayendo mientras voy escuchando la música, este año he confiado en Elías y él es el que me ha hecho el variado, le dije que tuviera un poco de todo: moviditas, bachatas, canciones actuales, gitaneo, canciones que le gustarán a él y canciones que le gustaran a papá, así podía acordarme de ellos mientras iba corriendo, y por supuesto las canciones que no me pueden faltar en mi vida diaria, esas que son fijas por momentos especiales de mi vida. Nada más verle solo pude decirle: “¡Me ha encantado Elías! Muchas gracias cariño.”

Momentos claves de la carrera, en el kilómetro 18 se pegó a mí un chico que me sirvió de ayuda varios kilómetros, en el kilómetro 20 me dio un poco de lo mío, un retortijón, pero me dije: “tranquila Natalia llevas tu medalla y tus súper calzoncillos de Spider-Man así que no va a pasar nada” y me puse a pensar en cosas bonitas vividas con Elías. En el 25 ó 26 esperaba a Elías y a los tíos, pero no pudo ser y me vine un poco abajo, necesitaba verle, necesitaba escuchar su voz, pero no llegaron a tiempo para verme, me recompongo enseguida cuando escucho los ánimos de Carolina, ¡Carolina! que ilusión me hace verla y esos ánimos me salvan la vida. La misma sorpresa cuando escuché los gritos de Mario y Patri, fue un subidón enorme verlos porque no me los esperaba. En el kilómetro 30 no pude evitar acordarme de mi abuela, ese kilómetro estaba dedicado a ella en mi primera maratón, fue ella quién me dio el empujoncito que necesitaba. Los kilómetros del 31 al 34 se me hacen eternos, el viento se nota muchísimo, estoy luchando sin fuerzas y recuerdo las palabras que me dijo Raúl: “no pasa nada, no te desgastes, no pasa nada si el ritmo se va un poco, ya habrá tiempo luego de recuperarlo”, así que los hago como puedo, también los kilómetros van empezando a pesar y estoy sin fuerzas para mantener el ritmo de 5. En el kilómetro 32, donde está el muro de mentira, allí nos animan mucho y me acuerdo de una frase de “Pronador Errante” en Strava y… ¡claro que sí! yo misma me digo: “vas a vencer el muro enana, ¡tú puedes!” mientras imagino dándole una patada. Pasado el 32 me vuelve a dar el retortijón y esta vez sí que pensé que me había cagado, pero no, falsa alarma. Los kilómetros van pasando siempre con la vista en el kilómetro 40 porque los otros dos no cuentan.

Me encontré con el kilómetro 40, las fuerzas ya flojeaban, pero ya estaba chupado, “aprieta un poquito que ya lo tienes enana” me digo a mí misma, pero no tenía más fuerzas para apretar, solo mantener el ritmo y ya está. Como dice la frase: “Son 30 km con las piernas, 10 km con la cabeza, 2 km con el corazón y 195 metros con lágrimas en los ojos”, había que hacerlos con el corazón, así que solo podía pensar en ese pequeñín que estaba a punto de nacer, esa personita a la que le iba a dar la vida, ya no escuchaba la música que llevaba puesta porque es alucinante el paseíllo que te hace la gente durante esos 2 km, ¡la carne de gallina!, te llevan, te empujan sin darte cuenta, te gritan el nombre del dorsal sin conocerte, te dan ánimos, te aplauden, te llevan hasta la meta. Gracias a toda esa gente que sin conocerla de nada me ayudaron a dar las últimas zancadas sin venirme abajo, gracias a esa gente que nos ayuda a seguir sin pedir nada a cambio.

Cuando veo el cartel de 900 metros, no me lo podía creer ya está aquí, el último empujón y lo tienes, en cuanto pisé la tela azul solo podía recordar las palabras de Raúl en el paritorio “Natalia, ya le veo la cabecita, un último empujón y está con nosotros” y así fue, un último empujón y Elías estaba fuera y yo estaba cruzando el arco de meta. Él lloraba porque había llegado al mundo y yo lloraba porque lo había conseguido, había bajado mi marca personal, había superado mi objetivo con creces y había entrado por esa meta sin estar cagada, sin pasar vergüenza de ningún tipo, ¡limpia!, a la tercera había sido la vencida. Busque enseguida con la mirada a Raúl, necesitaba abrazarme a él, decirle que lo había conseguido, sentir sus brazos,… quería saber también que es lo que había hecho él porque sabía como habían sido las dos últimas semanas, la noche anterior, sabía que no estaba convencido y me temía lo peor.

Fue él el que me encontró, me abrace a él como si no hubiera nadie más, llore como una niña pequeña y me desplome, ya sí que no tenía más fuerzas y a su lado me sentía segura, me agarró fuerte, me dio su capa de maratón y nos fuimos a recoger las medallas mientras me contaba su carrera. Estaba triste pero entero, eso me tranquilizo porque creo que en el fondo sabía lo que había sido, estoy segura, no, segurísima, que el año que viene romperá el crono porque a cabezón, no le gana nadie y de los errores también se aprende. Gracias “Morenito” por estar siempre a mi lado, este logro parte de él también es tuyo.

Pero el cuento no acaba aquí, porque Valencia 2022 nos volverá a ver y volveremos con más fuerza y volveremos a dar zancadas por sus calles.

Y para finalizar mi sueño, solo me quedaba una cosa al llegar a Madrid, una sorpresa que nadie sabía, la maratón estaba dedicada a él, a esa personita que creció dentro de mí durante esos nueve meses, yo tenía dos corazones, el suyo y el mío, aunque realmente fuera uno solo, no había escuchado nunca el latido de un corazón hasta que llegaste tú y en la semana 22 lo escuché por primera vez, es alucinante lo rápido que iba. Este tatuaje representa tu latido con 14 años, donde tu corazón y el mío están unidos siempre porque así es como empezó esta bonita historia entre tú y yo. Te quiero mi enano.

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