¡Diario de un picao!: Un día inesperado en el Edp Rock and Roll de Madrid (Crónica de Javier Zuazo)

Llega el sábado por la mañana y tienes el finde planificado, tras una semana de fútbol, entrenamientos y ejercicios varios te plantas en un sábado soleado con la intención de salir a rodar un poco:

“Vamos a hacer algo ligerito que mañana tenemos la tirada larga” – piensas mientras desayunas.

Te calzas las zapatillas y te metes 10 km para el cuerpo, algo suave, como esos torreznos que se mete Carlos entre pecho y espalda con la cervecita del fin de semana, vuelves cansado, la semana pesa, empezar la temporada de futbol ha sido esa guinda en un pastel que ya empieza a estar un poco pasado de fecha. Revisas el móvil a ver si alguien ha notado tu ausencia en esos minutos y te sorprendes cuando ves que un compañero se ve obligado a ceder su dorsal por una inoportuna lesión:

–¿Pero tan mal te ves para no correr?, ya es mala suerte, Guille, pero estas cosas pueden pasar en cualquier momento —

Y es la verdad, sabes como todos que esto de correr es muy desagradecido, que todo tu entrenamiento, tu esfuerzo y sacrificio se puede ir por el desagüe por una inoportuna lesión, una caída o simplemente por levantarte con mal cuerpo el día de la carrera.

Guille me cuenta como se había preparado la media para bajar de 1:30, el esfuerzo que había realizado y la dedicatoria a su hermano.

–Bueno, si nadie te pide el dorsal lo uso yo, total tenía que hacer mañana la tirada larga, me da igual unos minutos más, pero no te quiero fastidiar el tiempo porque iré a “trotar”- – 

Sí, sí, TROTAR, en mi cabeza sonaba todo genial: –en lugar de la tirada larga por Rivas pues me voy a Madrid y disfruto del recorrido y hay música, avituallamiento…– (a esta parte se le llama autoengaño)

Comparto la novedad con diversos compañeros y todos aquellos que me conocen dicen lo mismo: “¿trotar?, ja ja, no te lo crees ni tu”

Aprovecho mi charla con un hermano de entrenamiento que siempre me apoya, al que respeto enormemente para decírselo:

–Al final voy a la media a trotar que Guille me ha cedido el dorsal–

Su respuesta fue como un cuchillo – “¿Trotar?, NO CREO”-

A la par que le mandaba a la…ya sabéis donde, en mi cerebro ya reflotaban palabras, frases, pensamientos:

¡Que estás reventado, que llevas toda la semana entrenando, que no te la has preparado, que no puedes competir, que te vas a hacer polvo!, pero…cada vez estás menos convencido, te conoces y te conocen: -No vales para ir “solo a trotar”-

Domingo a la mañana y cada vez tienes más el regustillo a competición pero tienes las piernas destrozadas, pruebas con alguna crema a ver si se relajan, después bajas Diego de León calentando en busca de la salida, viendo como corren en dirección contraria esos héroes anónimos llamados maratonianos (te das cuenta que héroe e insensato en el running van muy de la mano) , se te juntan algunos otros corredores en la bajada a la salida y ya empiezas a apretar bajando ( ja ja ja, el que iba a trotar, no te ha durado ni el calentamiento), si a quien quieres engañar: ¡si te has llevado las zapatillas de competir! .

Llegas a castellana y ya los pensamientos de trotar… (si no vales para eso, estás solo y no puedes simplemente ir a rodar, te gusta competir)

Te invaden nuevos pensamientos:

  • “Ya que Guille me ha dejado el dorsal que menos que hacer buen tiempo para su cajón del próximo año (Sí, sí, pon de excusa a Guille..)”
  • “Vamos a probar el recorrido del R&R a ver que tal es y si se puede hacer buen tiempo (sabes de sobra que es un recorrido horrible, si lo has mirado quince veces)”
  • “En los entrenamientos cuando les dices que se compite como se entrena y que hay que aprender a sufrir, tienes que dar ejemplo”

Sigues calentado y te encuentras con Rober: el gallego del clembuterol, el Pantani del Trail, no sabes que tienen las vacas de su pueblo pero que te ponga un chuletón o dos, a ver si coges sus ritmos.

Estaba en el cajón y ya había olido la sangre, no había vuelta atrás: el resto son 21 kilómetros de “ir a trotar”.

Dedicado a Guille y a su hermano 😉

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1 comentario en “¡Diario de un picao!: Un día inesperado en el Edp Rock and Roll de Madrid (Crónica de Javier Zuazo)”

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