Crónica Media Maratón Madrid Carlos Tena

Por fin es domingo, llegó el día de correr la media, todo está preparado: zapatillas, dorsal, camiseta,… Me levanto temprano, desayuno bien y empiezo a ver la maratón por la tele, decir que estoy nervioso es decir poco y encima salgo a las 11:40, aún queda mucho tiempo.

He quedado con algunos compañeros para ir, así que les recojo y vamos para allá, cada vez más nervioso, pero más ilusionado. Llegamos y nos reunimos con el resto del equipo, hacemos fotos, nos deseamos suerte y cada uno a su cajón. Todavía tengo que esperar un poco hasta que puedo entrar en mi cajón. En ese rato me encuentro con algunas caras conocidas, sigo muy nervioso y de repente abren mi cajón, entro y todo cambia, me empiezo a relajar a sentirme más a gusto, poco a poco voy llegando a la línea de salida y cada vez tengo más ganas de salir.

A correr, subo Castellana con un ritmo bueno de vez en cuando miro el reloj y freno un poco, quizás vaya demasiado rápido, pero me encuentro bien, los nervios han desaparecido y estoy disfrutando. Acaba Castellana y empieza la cuesta abajo, acelero un poco y así van pasando los kilómetros. Cojo agua en todos los avituallamientos (eso hay que entrenarlo, beber y correr es complicado) sigo y sigo descontando kilómetros y por fin llego a Velázquez, ¡Que larga y empinada es esa calle! Me cuesta, pero la subo.

Ahora toca cuesta abajo hasta Atocha. En mi bajada hasta la glorieta noto que el gemelo izquierdo me empieza a molestar, pero no le doy importancia. Luego el derecho. Sigo, pero tengo que aminorar la marcha porque me duele y se me monta por lo que tengo que parar y estirar en un bordillo. «No pasa nada Carlos, llevas muy buen tiempo, esto solo te va a retrasar un poco», me digo. Falta poco para el final, esos últimos kilómetros hasta la meta fueron un calvario, parar, estirar, reanudar, ir despacio. En algún momento se me escapa alguna lagrima, no sé si de impotencia o dolor. Llego a Neptuno, faltan unos metros, sea como sea llego, aunque sea arrastrándome, voy a cruzar la meta. En esos últimos metros desaparece el dolor, o será que ya ni lo noto. Cruzo el arco de llegada, lo he conseguido, avanzo hasta que encuentro un sitio donde sentarme.  ¡Me duelen tanto los gemelos! Pero da igual, la media ya es mía. Estoy un poco triste porque podía haber conseguido hacerla en menos tiempo, pero contento porque a pesar de todo he disfrutado.

(PD. Como no estaba Juanjo ni nadie del grupo para darle la chapa mientras corría, de vez en cuando hablaba con desconocidos, pero no es lo mismo.)

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1 comentario en “Crónica Media Maratón Madrid Carlos Tena”

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