Crónica de Jacinto en su maratón de Madrid

Después de dos años y medio en dique seco por fin llegó el día de tan ansiada prueba: el Maratón de Madrid, que llevo corriendo desde que tenía 18 años y al que solo he faltado en dos ocasiones.

Esta edición del Maratón era para mí distinta a las anteriores debido principalmente a una lesión lumbar con reflejos en el nervio ciático que me tuvo durante los meses de junio y julio sin apenas poder entrenar ¡Y no por falta de ganas!

Una vez recuperado con algunos ejercicios específicos y masaje deportivo incluido pude afrontar sin problemas los 21 km del trail Rivas Natura junto a otros compañeros de fatigas y las sensaciones fueron buenas y sin molestias. Pero aún así no las tenía todas conmigo. Con el test de los 21 km perfecto, me quedaba la incertidumbre de si a partir de esa distancia me volvería el dolor lumbar.

Con esta obsesión rondando en mi cabeza llegó el día de la prueba de fuego. Me levanto temprano a las 5:30 h, quiero ir tranquilo. Desayuno como de costumbre: un ColaCao y un par de plátanos, me equipo y salgo pitando con el coche. A las 06:25 h ya estoy aparcado en los aledaños del Retiro que cruzo a oscuras, aún no han puesto las calles, jejejeje. Voy aprovechando para hacer ejercicios de calentamiento.

Ya en la plaza de Gregorio Marañón llega la hora de ir tomando posiciones, entro en el cajón que tenía asignado, el número 3, aprovecho para seguir calentado, la cosa se va animando, a mi alrededor solo oigo conversaciones sobre marcas y tiempos, procuro que no afecte a mi objetivo: en esta edición después del parón de dos meses es terminarlo sin lesionarse otra vez y disfrutar cada ZANCADA, cada metro, cada kilómetro.

Instantes antes de dar la salida se guarda un minuto de silencio por los fallecidos por el COVID 19, el silencio es sepulcral, se me ponen los pelos de punta, a continuación, pistoletazo de salida.

Comienzo a correr sin prisas a un ritmo contenido, hay tiempo para apretar, llego al Km 5 (Pza.Castilla) fenomenal. Km 10 (C /Joaquín Costa) mejor. Km.15 (C/Velázquez) sin problemas y con los ánimos del público, mejor. Por fin en la Media; km 21 (Moncloa) buenas sensaciones y sigo sin molestias. Los kilómetros van pasando ya voy por km 27 (entrada a Casa Campo). A la salida estoy en el km 34, justo antes de comenzar la cuesta que hay frente al Metro de Lago me da un tirón en el gemelo izquierdo. No me preocupa mucho, ahora mi máxima obsesión es que no me aparezca el dolor lumbar.

Continúo corriendo a un ritmo cómodo y sin agobios, por fin llegó al Km 37 (Puente Segovia) esto está ya chupado.  Ya por el km 39 al fondo se ve Atocha mientras me desaparece el dolor del gemelo y se me pone una sonrisa de oreja a oreja.  Y ya por fin en la ansiada meta en Cibeles en el km 42,195. Objetivo cumplido, contento, feliz y sin lesiones.

En esta ocasión he aprendido que en esta vida somos lo que nos proponemos, además de ser lo que queremos ser. Es posible cumplir todos nuestros objetivos si realmente nuestro interior está dispuesto a darlo todo.

Comparte en tus redes:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *